Angels Begins

11:37 / Comments (2) / by retinorama

Es algo parecido a desmayarse. Una modorra irresistible, un abandono voluntario de las fuerzas. Es convocar la inactividad, convocar la propia ausencia. Quiza hiciera mal en llamarlo huelga, y lo hubiera debido denominar tregua, pero eso no importa, porque como te decia anoche, definir acota, y todo lo que tiene limites no me funciona demasiado bien. Prefiero pensar que estoy contigo porque no lo razono, porque si razonara, echaría a correr de puro pánico. Y es que tu no sabes lo rápidas que pueden ser mis piernas. Mucho más incluso que mi corazón.

 Ojalá pudiera darte una causa, una explicación a todo aquello, y supongo que podria, como te dije, darte varias. Lo ideal seria que leyeras todo esto. Pero eso supondria recordar esa forma de mirar el mundo, y eso me hizo daño. Creo que he hablado y escrito todo de ese dolor, y por eso, ahora, demasiado curiosa, demasiado extrañada, demasiado suspicaz como para dejar de observarte como quien disecciona un insecto –tus patas, tus alas, las fotos con las que reflejas tu manera de mirar el mundo, anoche mientras me daba un ataque de risa tumbada encima de ti y mi propia risa provocaba la tuya, esa sonrisa, tu manera guasona de mirarme- no quiero volver a todo aquello, a todo el tiempo que ha pasado desde la primera vez que se me fundieron los plomos, a los 23 años, a esta ultima, cinco años después. Creo que incluso me asusta que algo asi pueda sucederme, que de repente, haya podido sentirme tan ajena de mi misma, y perder toda noción de unidireccionalidad, de unidad, de autonomia, de seguridad en mi misma como la perdi entonces. Todo eso me parece ahora. Me asusta recordarme asi. Creo que no podria volver nunca a aquel estado.


Lo que quiero decir es que ni soy una ni soy dos. Que desde un tiempo a esta parte, me cuesta verme unica. Que llegué a creer que yo era un personaje, porque de esa manera habia vivido, porque de esa manera se me antojaba todo, yo en un teatro, con espectadores, representandome a mi misma en un escenario real a tiempo real, en mi vida real, o al menos, lo que yo creia que era real. Que era lo que veia, lo que sentia, con los que hablaba, el trabajo, la gente que me rodeaba. Llegué a perder todo rastro de emocionalidad, y ostentaba mis emociones como algo blando y familiar, algo cálido pero lejano, muy lejano, porque esa era la unica manera de que yo me sintiera un poco mejor, sin tener en cuenta a nadie más que a mi misma y a los que quiero mucho.


Hasta aquella noche. Hasta aquel abrazo en el que me quedé dormida, como si hubiera llegado a algun lugar. Hasta aquel abrazo en el que te quedaste dormido, como si hubieras llegado a algun lugar. Hasta que tus labios y los mios se pusieran a contarse historias.


Ojala pudiera darte más respuestas. Ojalá pudiera confiar en mis sentimientos. Ojalá pudiera saber, a ciencia cierta, si puedo utilizar los mismos adjetivos que utilicé antes para decirte lo que siento por ti. No lo sé. Y ninguna definición viene en mi ayuda. Ninguna defición me vale. Porque no quiero acotar nada de esto. No quiero decirte que te quiero cuando no me fio de que eso signifique con fidelidad lo que siento por ti. No sé si te quiero, si todo esto, el querer estar contigo, el que tus cosas no me miren como una manada de lobos enseñándome los colmillos, porque no es raro que te extrañe no encontrar una camiseta de tio en mi ropa, es lo que pensé, porque recordé que yo nunca jamás habia dejado a nadie que ninguno de sus rastros me recordaran mi presencia en mi casa, donde solo cabian mis cosas. No se si el hecho de no haber sentido ni una sola vez que me sobraba tu presencia, a mi, que me sobra hasta la mia en algunos ratos.


No sé si pensar, y pensar tanto me ha servido de mucho, y se que definir las cosas es eso, definirlas, darles un significado. Yo no necesito significado. A mi me basta con saber si los dos compartimos el mismo. Y nada de lo que siento por ti por ahora me dice que no. Entonces, no quiero pensar. No quiero levantar las armas. No quiero sentir que puedo llegar a tener que defenderme. No quiero volver a mirarme tan triste. Supongo que por mucho que me cueste, no quiero que me hagan daño. No quiero hacerme daño yo. Y eso, volviendo al tema de la huelga, fue la causa de ellas. Cuando eres incapaz de dañar a alguien, lo más fácil es dañarte a ti mismo y convertirte en una especie de mariotena vestida de mártir. Me cuesta empezar a fiarme... a fiarme de esta bonanza...que uno siempre es mejor cuando elige libremente cada momento de su vida y yo he elegido quedarme en tus brazos, que tu hayas querido quedarte en los mios, por el tiempo que nos haga falta...


No, no quiero pensar. Por tanto no puedo hablar, y si soy sincera, hasta me recelo al escribirlo. Reflejarlo. Como si me diera miedo dejar rastro de esta nueva suerte. Hasta ahora, la primeva vez que escribo algo como esto a alguien como tú.



-... entonces quizás no hagas las preguntas adecuadas.


- Esto es muy fácil de decir...


- Y más dificil de hacer....

2 parpadeos:

Africa @ 21 de mayo de 2009, 14:29

Ceo que a veces quieres y otras te dejas querer (aunque no por ello uno deje de sentir amor). No creo que sea cuestión de lo que nos dan o no sino de cómo lo hacen y en qué momento nos encontramos nosotras, de cómo queremos vivirlo. Y por mucha razón que le eches al tema...si lo sientes..créetelo...tanto lo bueno como lo malo, el tiempo te da o te quita la razón pero de momento, tú hazle caso al feeling...

Bufff...estamos tan alterados que los toc.tocs aparecen a las puertas del verano??

retinorama @ 22 de mayo de 2009, 7:15

eso parece, sister... que raro, con este tiempo loco se nos ha cambiado el otoño por la primavera...